Ya está aquí la 23a edición del Diccionario de la Real Académia Española (DRAE). Concretamente la edición impresa llegó a las librerías el pasado 16 de octubre, cinco días antes de lo previsto, como colofón de los actos conmemorativos del III Centenario de esta institución.

Trece años han pasado desde que la RAE publicará la última edición de este material que se ha convertido en todo un referente de consulta sobre el léxico utilizado en España y en los países hispanos.

Tal y como podemos comprobar en la página web de la RAE, este diccionario académico tiene una versión de consulta electrónica gratuita, en la que se han ido incorporando periódicamente actualizaciones aprobadas por la propia academia.

Las incorporaciones al DRAE
Tres son los objetivos que persigue la RAE con esta nueva edición: enriquecer el diccionario, modernizarlo y hacerlo más coherente.

Para ello, la RAE ha decidido incluir unos 5.000 artículos más que en la edición anterior, llegando a los 93.111. En total, unas 195.400 acepciones entre las que se encuentran 19.000 americanismos. Por otro lado se ha decidido suprimir 1.350 artículos.

Nueva-RAE-Diccionario-23

Nos llaman especialmente la atención la incorporación de los términos sms, bloguero, tuit, tableta electrónica, red social, wifi o chat. Palabras directamente relacionadas con las Nuevas tecnologías y el ámbito Social Media, cuyo uso ya puede hacerse con propiedad gracias a su inclusión en el DRAE. Por otro lado, destacar que la participación de académicos hispanoamericanos ha propiciado la inclusión de americanismos tales como amigovio, basurita, limpiavidrios, motoneta, papichulo, platicón y zíper. Otro dato curioso, el término fútbol desbanca a balompie.

Con todo ello, se ha llevado a cabo un importante trabajo de armonización entre la 23a edición del DRAE y varias obras académicas que la academia ha publicado durante los últimos años (La Nueva gramática de la lengua española, la ortografía de la lengua española y el diccionario de americanismos). Todo ello con el propósito de consolidar una doctrina lingüística a la sombra de las producciones académicas.

Para nosotros, como redactores de contenido, es fundamental dominar el léxico, la ortografía y la gramática adecuados. Estamos bien atentos a estas nuevas incorporaciones con el fin de que nuestros artículos no sólo ricos en contenido sino también ricos en el lenguaje.

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